Tenía 14 años cuando una amiga me prestó un libro: El río y la fuente. La historia de 4 generaciones de mujeres africanas que me impactó al punto de despertar una inmensa curiosidad por ese continente misterioso, verde! o negro, según como se mire.
Quiero ir a Africa.
La ONU, la Cruz Roja Internacional, El Cuerpo de Paz, de alguna manera llegaría... Aplicaciones como voluntaria, siempre en lista de espera.
Así que durante la carrera universitaria analicé otras opciones, encontré un programa que tenía la perspectiva de lo que yo quería hacer, Prácticas en desarrollo, intercambios culturales. Bingo.
Pero sin dinero no llegas ni a la esquina. Hay que trabajar. Ahorrar. Luego decidir cuando es el mejor momento. El mejor momento es Ahora. Y luego irte.
Trabajé 15 meses como Consultora en una empresa de Comunicación Corporativa, no ahorré.
Y ahora ¿Cómo me tomo un año sabático con un sueldo peruano de consultora Junior? No se puede.
Mi solución: Renunciar. Irse del país. Trabajar de mesera, niñera, cuidar perros, casas y todo lo que te genere ingresos como para trabajar por amor al arte.
Eso hice. Y ahora me voy. Nos vemos pronto, Perú.
Africa espera por mi. Hakuna Matata!
Nota especial: Junto al esfuerzo necesario para perseguir mi tan amado sueño africano, Dios me puso personas increíbles en el camino. Nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de todos los que en algún momento aportaron de alguna manera a este viaje: económicamente, emocionalmente, espiritualmente. A todos ellos: GRACIAS!
Querida Mani,
ResponderEliminarAquí comienzo a seguirte en tu emocionante experiencia, con cierta sana envidia, pero bueno, cada cual tiene su destino, y sus propias aventuras, gracias por poder compartir las tuyas y edificarnos con tu espíritu libre y generoso.
Jose
Tenemos un espíritu dentro de nosotros moviéndose a velocidades desconocidas. Los sueños y el empezar, una vida magnifica de vivir haciendo lo que nos gusta. Amén.
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